Lisboa y Alrededores

Como buena amante de los viajes, escapadas o cualquier plan que rompa con la rutina diaria, hoy tengo síndrome post vacacional agudo, y es que a mi volver de vacaciones me mata. Para los que os sintáis identificados con esta sensación; hoy estáis de suerte, os voy a contar mi secreto para pasar este desagradable trámite: planificar otro viaje/escapada.

Las vacaciones sientan genial, pero siempre te dejan con ganas de más. Los más afortunados tenemos a la vista el Puente de Mayo, y yo como optimista incorregible que soy, me niego a creer que de aquí a verano vaya a llover todo lo que no ha llovido este invierno así que os propongo un plan que a mi me encantó: Lisboa y alrededores.

Me parece un plan ideal para este Puente; primero porque es un plan cultural y gastronómico que si tenemos suerte con el tiempo se puede combinar con playa (atlántico eso sí) y segundo porque son los suficientes días como para visitar todos los sitios que no os podéis perder. Por supuesto es imprescindible alquilar coche (descapotable para rematar el plan) y visitar algún pueblo de alrededor: nosotros fuimos a Cascais, Estoril, Sintra y Azenhas do Mar pero son muchos los pueblos costeros con encanto.

Lisboa: Como en toda capital europea hay un sin fin de museos, iglesias, plazas y monumentos que visitar en Lisboa y todas son dignas de ver pero como ya os he dicho otras veces, para eso están las guías. De Lisboa os quiero recomendar:

Los pasteis de Belém: Al lado del Monasterio de los Jerónimos se encuentra esta tradicional confitería. La reconocerás porque lo más seguro es que haya una importante cola en la calle para comprar uno de estos manjares. No desesperes, la cola avanza rápido y la experiencia merece la pena. La confitería por dentro no es gran cosa, yo os recomiendo cogerlos para llevar y tomarlos en los jardines de alrededor.
Castillo de San Jorge: Su imagen sobre sale en la colina más alta de Lisboa y, además de poder visitar sus ruinas, desde su mirador podrás admirar unas impresionantes vistas de la ciudad.

Elevador de Santa Justa: Situado entre Baixa y Chiado, este elevador de 45 metros de altura ofrece unas vistas inmejorables de la ciudad
Kais: Yo soy especialmente carnívora y no tenía mucha fe en los restaurantes de esta ciudad sin embargo, me sorprendió gratamente; comí genial y a muy buen precio en todos los restaurantes a los que fui. Kais fue el que más me gustó con diferencia. Ubicado en un antiguo polígono de techos altos en los docks y con una decoración de lo más original, este restaurante/ discoteca es espectacular. No dejéis de probar el souffle arlequín de postre, aún me acuerdo de él de vez en cuando!

Cascais y Estoril: Cascais es un impresincidible en este viaje; sus coloridas fachadas, sus innumerables y animadas terrazas, sus exclusivas tiendas y sus impresionantes casas conforman el atractivo de este pequeño pueblo. No dejéis de tomaros un helado en la Heladería Santini donde dicen tienen los mejores helados de Portugal. De vuelta a Lisboa podéis parar en Estoril y tomar un gin tonic en alguna de las terrazas del puerto y los más animados entrar a jugar en su emblemático casino.

Sintra y Azenhas do Mar: A primera hora de la mañana fuimos a Sintra. A 30 km de Lisboa esta ciudad fue declara Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1995 y es famosa por su Parque Nacional y su colorido y original Palacio de Pena. Después de pasear por el casco histórico y por el parque, pusimos rumbo a Azenhas do Mar, en este precioso pueblo de casas blancas situado al borde de un acantilado encontraréis numerosos restaurantes ideales para comer algo; nosotros tomamos un arroz caldoso en primera línea de un chiringuito de la playa, era primavera y la playa estaba prácticamente vacía, una gozada.

A que ya tenemos prácticamente superado el síndrome post vacacional? Pues ya sabéis, id sacando los billetes que el puente de mayo está a la vuelta de la esquina!!