Granada

Granada es una ciudad que no te deja indeferente; no sólo por el imponente Patrimonio de la Humanidad de la Alhambra sino por todo el encanto con que la historia ha empapado a esta ciudad.

Lo primero que tenéis que hacer cuando planifiquéis este viaje es reservar entradas para la Alhambra. Hay varias empresas que organizan tours por la ciudadela y para mi es lo más recomendable; primero porque te aseguras la entrada (es el monumento español que más visitas diarias recibe) y segundo porque con una visita guiada aprendes cosas de lo más interesantes. Como aperitivo os contaré que Alhambra se pronuncia aljambrá y que significa “la roja”. No digo más…

Además de la Alhambra, los rincones de la ciudad que más me gustaron fueron el Albaicín y la Catedral y sus alrededores, especialmente la Alcaicería. Toma nota:

– Albaicin:

El Albaicín es un barrio de calles estrechas en la falda de la montaña. Aquí está el mirador de San Nicolás, un mirador chiquitín delante de la iglesia con el mismo nombre desde el cual se pueden ver una de las mejores vistas de la Alhambra y Sierra Nevada.

Justo delante de este mirador se encuentra el Huerto de Juan Ranas, un restaurante terraza con unas vistas a la alhambra impresionantes. Aunque yo no lo he probado y creo que se come muy bien de tapeo, mi recomendación es ir justo después de comer (al caer el sol si es otoño) y disfrutar de un buen café/gin tonic/cóctel o lo que se te antoje. No querrás moverte de ahí.

– Granada centro: Catedral y Alcaicería:

Pasear por el centro de Granada es muy apetecible. La calle Reyes Católicos es la típica calle comercial de cualquier ciudad con un montón de tiendas (todas muy cerca unas de otras, eso que tanto valoramos los de ciudades grandes).

Pero el sitio que más me gustó para ir de compras es La Alcaicería. Entre callejuelas de la catedral (tienes que fijarte bien porque si no lo conoces igual no sabes entrar) está el antiguo mercado de seda. Es una especie de zoco árabe, con un montón de tiendas de bisutería, bolsos de cuero, juegos de té árabes, figuras de belén etc. A mi me encantó, me lo hubiera comprado todo.

Los alrededores de la catedral también tienen mucho encanto. Hay muchas placitas, terrazas, bares, calles peatonales…un paseo súper agradable. A mi no me dió tiempo a entrar en la catedral pero por lo que he leído merece la pena. Ahí están enterrados los Reyes Católicos y Juana la loca, ahí es nada!

– Para comer:

A mi que me gusta pedir recomendaciones antes de ir a los sitios, esta vez comí en los sitios que me recomendó una auténtica granaína. Gracias Ángela, no defraudaste!

En Granada en casi cualquier sitio cuando te pides una bebida te ponen una tapa bastante contundente; yendo de caña en caña a un par de sitios puedes terminar como una boa.

Los Manueles: en plena calle Reyes Católicos junto a la Plaza Nueva, es imprescindible pasar por ahí y probar su famosa croqueta.
El Braserito: tanto para comer en la barra de tapas o sentados un poco más formal, se come genial!
Cunini: Creo que podría decir que mi favorito. A los alrededores de la catedral, esta marisquería tiene un ambiente y un arroz espectacular.